Resumen de las lecturas
LA SALUD Y SUS DETERMINANTES SOCIALES Desigualdades y exclusión en la sociedad del siglo XXI
La salud es un concepto difícil de definir, a la vez representa un prerrequisito indispensable para satisfacer cualquier tipo de aspiración sobre el bienestar y la felicidad. Ahí reside la importancia de comprender y acotar este concepto, situado en uno de los focos de interés de cualquier sociedad, de cualquier lugar y de cualquier tiempo. La idea del origen natural de los fenómenos de salud y enfermedad ya estaba presente en el mundo griego,Durante la Revolución Industrial se empieza a abandonar la explicación mágica de las enfermedades, comenzándose a evidenciar asociaciones entre la situación de salud de la población y determinadas condiciones de vida.Ya en el siglo XX las visiones sobre la salud han ido redefiniéndose a la luz de la razón, la reflexión y el debate científico. La Tabla 1 representa las principales concepciones respecto del concepto de salud a lo largo del siglo XX.
En 1946 la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como “El estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”; los aspectos innovadores de esta definición hicieron que marcara un hito en su momento con repercusiones importantes que han llegado hasta hoy, en especial el enfoque positivo de la salud.
se han establecido dos modelos a la hora de intervenir en la mejora de la salud colectiva, bien desde un modelo del déficit (centrado en la enfermedad y en los factores de riesgo) o bien desde un modelo promotor de salud que pone atención en el empoderamiento y la intervención en los entornos vitales de las personas, favoreciendo el control de los individuos y grupos sobre las variables que condicionan su salud.El siglo XXI es un escenario social dominado por los cambios continuados y acelerados en la situación socio-política a escala mundial enmarcados en el fenómeno de la globalización. Los cambios medioambientales y la industrialización son considerados como una nueva amenaza que enmarca la denominada sociedad bautizada por Ulrich Beck como Sociedad del Riesgo (Beck, 1998).
La OMS define el concepto desigualdad como las diferencias en materia de salud que son innecesarias, evitables e injustas; por lo tanto es un concepto que incluye una dimensión moral y ética. El fenómeno de las desigualdades en salud está caracterizado según Daponte por su carácter injusto y evitable, además de su ubicuidad, consistencia, su enorme magnitud, su carácter gradual, su tendencia creciente, su persistencia, su carácter histórico y su carácter adaptativo. Es importante reconocer la dificultad de la tarea de comprender la compleja maraña de causas y efectos en los determinantes de la salud, ya que interactúan entre sí de manera compleja y los resultados en términos de salud son una acción combinada de los mismos. Por ello, explicar las relaciones entre los determinantes es un objetivo fundamental para el apoyo de estrategias de intervención adecuadas y basadas en el conocimiento disponible.
En los últimos años se han producido cambios importantes en el paradigma predominante en las Ciencias de la Salud que han tenido una influencia decisiva en la incorporación del enfoque de género en el ámbito de la salud que pone de manifiesto la brecha y desigualdad existente entre hombres y mujeres. El análisis de género en salud permite identificar de qué manera los roles sociales, que son atribuidos a hombres y mujeres, y el papel que éstas desempeñan en la sociedad influyen en los procesos de salud y enfermedad de las mujeres. Roles construidos culturalmente, y atribuidos de manera diferenciada a ambos sexos, que sustentan las relaciones de poder en los sistemas patriarcales. En definitiva la salud de las mujeres además de un componente biológico está condicionada por determinantes psicosociales, y por determinantes socioeconómicos y productivos, siendo además el género un determinante transversal de otros determinantes como son la edad, clase social y etnia que pueden introducir más factores de desigualdad e inequidad que agravan la situación de las mujeres.
En las últimas décadas la sociedad ha experimentado rapidísimos procesos de cambio y transformación que han incidido también en nuevos y cambiantes procesos de desigualdad y exclusión hasta hacerlo un fenómeno donde realmente nadie puede estar a salvo. De esta manera cada persona puede ser “etiquetada” como poseedora de mayor o menor riesgo de exclusión, siendo este un fenómeno diseminado socialmente a partir de la extensión de la precarización. Lejos de la sociedad de décadas pasadas, predecible y sólida alrededor del matrimonio para toda la vida y el trabajo fijo, (donde el riesgo de exclusión estaba relacionado con la vejez y la viudedad), las dinámicas sociales han extendido el riesgo a otras edades como la infancia, la transición de la vida adulta o la vida laboral mediante el fenómeno de la precarización, En la actualidad el bienestar de los jóvenes está fuertemente intervenido por la familia, lo que lleva aparejado frustración, baja nupcialidad, baja fecundidad, etc. Queda patente que el riesgo de exclusión se ha extendido a la población trabajadora, donde la precariedad en las condiciones de trabajo y bajos salarios afecta a jóvenes, mujeres e inmigrantes..
el concepto de salud desde el concepto centrado en la enfermedad al concepto multidimensional de la salud y su relación con los determinantes sociales ha hecho posible establecer un debate en relación a los factores explicativos de las desigualdades en salud incluyendo la identificación de los factores sociales que explican el origen de las desigualdades sociales o el gradiente social. El enfoque de género en la investigación sobre salud ha evidenciado la brecha existente entre la salud.

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